¿Problemas de piel? ¡Comprueba tus intestinos!

El acné (puntos negros, acné) es una afección crónica de la piel

que resulta de la obstrucción de las glándulas sebáceas y del aumento de la producción de sebo. Puede ser causada por dos grupos de factores:

  • exógeno. Por ejemplo, la selección y el uso inadecuados de productos cosméticos, la presión o el roce constante de la piel con la ropa, los trastornos del sueño y la vigilia, la dieta poco saludable y las condiciones ambientales desfavorables;
  • endógenos, como la predisposición hereditaria, los trastornos hormonales, las enfermedades infecciosas, las enfermedades crónicas de los órganos internos, incluido el tracto gastrointestinal.

¿Qué tienen que ver los intestinos?

Hay unas 500 especies de bacterias en los intestinos de una persona sana. Normalmente, todas ellas mantienen un equilibrio: unas son antagonistas de otras y evitan la enfermedad, mientras que otras colaboran e impiden la multiplicación de las bacterias patógenas. Las bacterias beneficiosas nos ayudan a digerir los alimentos, enriquecen el organismo con nutrientes y contribuyen a reforzar el sistema inmunitario. Trabajan y regulan constantemente los intestinos, ayudan a descomponer las proteínas, las grasas y los hidratos de carbono e incluso sintetizan algunas vitaminas.

Lo mejor de todo es que incluso afectan al sistema hormonal y nervioso. Además de las bacterias beneficiosas, las bacterias patógenas también viven en los intestinos y están esperando el momento adecuado para recordárnoslo. La flora patógena puede activarse si el sistema inmunitario está debilitado, si hay estrés frecuente, una alimentación inadecuada o síntomas gastrointestinales agudos. Así, la microflora intestinal puede reducir la absorción de nutrientes y el proceso digestivo puede verse afectado. Los residuos de alimentos no digeridos provocan ruidos, hinchazón abdominal, inflamación y los problemas de la piel son inevitables.

El impacto de los intestinos en la piel es innegable: ambos órganos están inextricablemente unidos en virtud de su origen común. Ya en el vientre materno, los intestinos y la piel se desarrollan juntos en las mismas condiciones para convertirse en un reflejo el uno del otro durante toda la vida. Como ejemplo sencillo, la disbacteriosis perjudica la absorción de vitaminas y minerales, y cuanto menos de ellos recibe la piel, peores son sus propiedades protectoras: se vuelve excesivamente pálida y gris, se vuelve seca y perezosa, se seca más rápido debido al viento o al aire acondicionado y es propensa a las infecciones. Estos son signos comunes.

Hay otros signos característicos. El deterioro de la absorción intestinal de la vitamina B2 provocará erupciones papulares en la comisura de la boca, que pueden llegar a ser dolorosas y agrietadas. La dermatitis seborreica se desarrolla con una ingesta inadecuada de azufre (una deficiencia de vitamina B2 también es importante). Diversas alteraciones pueden manifestarse como petequias, púrpura con deficiencia de vitamina K o alteración de la absorción de vitamina K. La carencia de vitaminas puede conducir a una carencia de hierro, en cuyo caso el rostro se vuelve muy pálido.

Se está investigando activamente cómo afecta nuestro estilo de vida a la microflora intestinal y se están realizando pruebas de laboratorio. Cuando se trata de la piel, los problemas cutáneos suelen atribuirse a factores externos: la mala ecología, el aire seco y la influencia de todo tipo de radiaciones. Pero no debemos olvidar que también tenemos efectos adversos desde dentro: el agua clorada, los alimentos con conservantes, tampoco son la mejor manera de tratar nuestra piel.

¿Necesitas una desintoxicación?

La frase «piel detox» no sólo es popular entre los lectores de las revistas de moda, sino también entre los terapeutas de belleza y los fabricantes de productos cosméticos. Muchos creen en ella e incluso practican la desintoxicación como medio para conseguir una piel bonita. Pero los expertos honestos dicen que la desintoxicación de la piel no es más que un truco publicitario. Un cuerpo sano puede desintoxicarse por sí mismo. El hígado y los intestinos trabajan duro para eliminar las toxinas y los residuos, y cuando fallan, el cuerpo empieza a alistar sus propias reservas, la primera de las cuales es la piel.

Es importante darse cuenta de que no hay un camino directo como el de comer una manzana y tener buen aspecto o el de fumar y tener mal aspecto. Entre la piel y el intestino se encuentra un gran amortiguador de diversos sistemas reguladores, como el hormonal, el nervioso, el endocrino, el hematopoyético, etc. Este amortiguador puede ser muy amplio en algunas personas y demasiado estrecho en otras. Y cuanto más pequeño es, más graves son las manifestaciones externas en la piel.

Tratamientos permitidos

Cuidar la salud intestinal ayuda a resolver los problemas estéticos. Es necesario un estilo de vida activo. El movimiento favorece el funcionamiento de todos los sistemas reguladores, incluida la función intestinal normal. Es una buena prevención de las hemorroides, del estreñimiento, del desequilibrio de la microflora, de todos aquellos problemas que afectan a la piel. Una dieta adecuada, quizá incluso con episodios de ayuno, es imprescindible. Ahora existe una dieta que imita la inanición, que se está probando experimentalmente. La idea es que si no se come durante mucho tiempo, por ejemplo entre 12 y 16 horas, el microbioma humano -la composición de la microflora- se regula. Y esto está relacionado con el estado de la piel. A la hora de elegir los alimentos, se da preferencia a los de origen vegetal con pocas proteínas (carne, pescado, aves), excluyendo el azúcar, los productos lácteos y la levadura.

Alberto

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